viernes, 7 de febrero de 2014

Sapere Aude #1

Sus cortinas son tan grises
y tan azules, tan permeables e
indiferentes, que no dejan ver
qué hay detrás de sí.

¿Cuándo piensas brillar,
pequeña jaula? Tan hermosa,
tan joven y perspicaz mirada,
que andando va capataz.

Aquellos años, en los que todavía
las cortinas no tapaban tan
sublime belleza.

¿Qué escultura pudiera ser
como las paredes blancas,
lisas y tiesas?


Nadie.

viernes, 3 de enero de 2014

Cuando las estrellas caen del cielo.

Algún día, llegaría este día.

Sí, tal vez sea poco original poner el título de la entrada igual que el del blog. Pero quizá tenga que explicar la procedencia del nombre, cómo surgió y qué significado tiene en mí. Cómo me imagino que serían esas estrellas cayendo del cielo.

Es extraño cuando doy el nombre del blog a la gente. No sé si es muy cursi o raro, o tal vez extravagante o muy visto. Pero se ve que al final de un duro día o a duras penas, te da por entrar. Pero, ¿Qué es lo que realmente me llama la atención a mí?

<<Hace frío. Lo noto a la vez que corro. Mi sudor está helado. Es una sensación asquerosa y bochornosa.

Mis pies duelen de tanto correr, de tantos esfuerzos que no han valido la pena. ¿Y mis manos? Las mantengo apretadas, ocultándolas del frío, pues es lo poco que me queda que pueda servir como utilidad: mis manos. ¿Mi pelo? Volátil, obligado a volar sin freno. Oye, ¿pero mis ojos? Llorosos, el viento hace que se me salten las lágrimas.

Pero, ¿qué es más importante que eso? ¿Que dónde estoy? No lo sé, no puedo ver. Solo sentir. Siento frío, suelo de césped, siento brisa nocturna. Siento la oscuridad de la noche. ¿Que cómo lo sé? Hay cosas que podemos percibir aunque no queramos.

Y ya, ya estoy cansada de correr. Debo parar. Y también de llorar. [...] Me siento, el césped es húmedo, y puede picar un poco, pero es fácil acomodarse. Puedo secarme las lágrimas con la manga de mi camiseta, aunque está también sudada. Quiero poder ver algo, pero solo puedo sentirlo. ¿Y si siento para poder ver algo? Podría cerrar los ojos y ver qué ocurre si pienso que quiero ver luz.

Uno... dos... ¡y tres!

Nada, no veo nada. Pero quiero ver algo. No puede ser que esté tan sola aquí. Quiero algo de luz... >>

Y es ahí, cuando las estrellas caen del cielo. No, no son simples estrellas que iluminan esa pradera por la que camina ese ente, son más que eso. Son deseos. Y cada uno de ellos, ilumina cada sueño. Caen, para fusionarse con la hierba, como si se tratara de un bucle, porque cada vez, caen más.

El ente, se pone de pie, pone las manos como si pidiera un trozo de pan, y es la estrella afortunada, la que cae en sus manos.

Todo su mundo es engullido por un oleaje de luz que ciega hasta los mismos corazones.

Cuando las estrellas caen del cielo: cuando buscamos un lugar que sea nuestro, en el cual, tengamos guardados todos nuestros deseos. Coger uno, y luchar por él, cueste lo que cueste.


sábado, 18 de mayo de 2013

Without dreams.

''Con cansada vista, cogió un par de monedas de oro e intentó apuntar a su barriga. Las lanzó y éste las cogió en el aire. <<¿Y esto?>> dijo el muchacho con los ojos llorosos. <<¿Piensas que soy ahora un chico de compañía?>> Decía entre respiraciones rápidas y bruscas.

   -No eres para mí.- Se dio la vuelta y desapareció entre la oscuridad.

Esquivaba al llegar a casa, los muebles del pasillo, pensando en que a la mañana siguiente tendría que trabajar duro para realizar bien la mudanza. Solo chocó una vez contra una mesita de café, pero siguió sin hacer ruido por ese camino tan largo y frustrante. Abrió la puerta de su habitación. Todo recogido y empaquetado. Encendió la luz, se sentó en el escritorio y sacó una pluma de su bolsillo. Se escribió en la piel la dirección a la que debía asistir a la mañana siguiente, ya que lo recordó de improvisto y sabría que a la mañana siguiente se le habría ido la cabeza a otro lugar.

No pensó siquiera en el chico con el que estuvo escasos minutos atrás. Era algo que no le importaba, aunque estuvieran tanto tiempo viéndose a escondidas, a escondidas del mundo. Era algo que no tendría valor en el presente ni en el futuro. Y más triste aun: no aprendería nada de ello.

Encima del escritorio había una factura, para ser exactos, la del agua. Le dio la vuelta y empezó a escribir algo que nunca llegaría a manos de esa persona que pone por delante de los demás, de todo. Una carta explicando por qué ha estado todos estos meses buscando en otras personas lo que no pudo luchar por conseguir con ésta. Era tan pésima la situación, que sus lágrimas caían en picado, haciendo que en escasos segundos su respiración se viese anulada, cortada de cuajo.

Tiró la pluma por la ventana, se arrancó la camisa de rodillas en el suelo, y delante de la luna, acabó por dormirse. Tirada, tiritando por la ventana abierta.

A la mañana siguiente, no tardó en ponerse manos a la obra con el equipaje y con los muebles que irían a casa de sus tíos. Había dicho que se iría con ellos a vivir, pero sus planes no habían sido esos desde un principio. Había comprado un billete de ida, al fin del mundo. A un lugar, donde no existían los sueños.''


La dirección de la mano era la de un puente a las afueras del pueblo, hora de la muerte, 10:27 de la mañana.

martes, 16 de abril de 2013

Hojas cortas.



‘’Querido diario,
Han pasado semanas desde que no escribo, pero tampoco te creas, no hay mucho que contar. Es más, no sé el por qué de estar aquí escribiendo, si total, me pegaría escribiendo todo el rato de los tres tontos de turno que se meten conmigo en el recreo.  Vamos, lo de siempre, querido diario. Y también sabes lo mal que lo pasé hará un año, cuando mi madre murió.  Sí, hoy hace ya un año.  La casa huele a rosas, su olor favorito.
Sí, también la recuerdo en el jardín, junto a los setos, a las rosas, leyendo o simplemente observándolas con detalle u oliéndolas.
Sabes de sobra la razón por la que empecé a escribir también, que fue una promesa.  Sí, cosas de ‘amigas’ para saber de las demás. Menuda tontería.
Pero ya ves, al menos marco estas palabras en ti, que serás lo único que me recuerde y se acuerde de toda mi vida, aunque ahora mismo, no te esté llenando de información, sino, dando un leve repaso…
Qué asco de casa.
Hace unos días, mi padre, me obligó a hacerle la comida porque estaba en el salón con los amigos viendo un puñetero partido de futbol. ¿Te lo puedes creer? Y luego, yo era la vaga de la casa. Me parece increíble…
Querido diario, te parecerá algo triste, pero desde que mi madre se fue, te he tratado como si fueras ella. Lo siento, pero ella está ante todo, y esto, va para madre.
Para la persona más fuerte, más increíble, más poderosa y grandiosa. La que más ha aguantado y la que más me ha ayudado en todos estos años. De verdad, ella lo fue, lo es y será siempre, todo.
Hijo de puta es mi padre, mula de desgracias. Cargado siempre de mierda y de más mierda…
¿Sabes? Mamá, todo podría haber sido distinto.
No tendrías que haberte escondido días en casa, sin poder ver las malditas rosas del jardín. No tendrías que haber aguantado cada caída ni cada mísero resbalón.  Pero, sí, gracias a esto, más me uní a ti.
Mientras  ‘papá’ se quedaba toda la casa para él, nosotras nos bastábamos de mi cuarto. Donde pasamos tantas noches y días y tardes y amanecidas… Éramos las más fuertes del reino. Vale, no podríamos tener todo el poder, pero nos teníamos la una a la otra.
Mamá, no te lo dije, pero eras lo único que necesitaba. A ti.
Bueno, no puedo llegar y coger tantas hojitas de esta pequeña libreta, que encima, es enana, para sacar toda esta…  caca.
Éste es mi último año, y sí, he sacado todo con buenas notas. Estoy en escasos exámenes finales, pero me los he ido sacando día tras día. Seguro que estás muy orgullosa de mí. Lo sé. Lo veo en aquellos ojos que me arropaban.
Dios, lo siento otra vez, pero, de verdad, perdóname. Perdona el no haberte dicho todo esto antes. Perdóname, en serio.
Aunque yo nunca te traté mal. Ni pensé en hacerlo.  Y quien lo hizo, así se quedará, sólo.
Bien, acá me tienes. ¿Qué más decirte?  Ah, ¿recuerdas a aquel chico del que te hablaba tanto?
Pues sí, voy a ir a verle.
Gracias a todo lo que me dijiste, a cada palabra que me decías sobre él. Sobre lo que te parecía, sobre lo que tenía que hacer por las personas que me importaban. Pues sí, voy a ir a por él. Porque no hay nada más que quiera hacer ahora.
Y en nada es mi cumple, mira tú por dónde… queda una semana. 
Mi último cumpleaños, fue... bueno, aquello no fue ni un cumple, todavía seguía llorando por ti.  Qué diantres, aun lo sigo haciendo. Y perdón nuevamente, sé que no lo quieres así.  Eso sí, me voy controlando mejor.
Y joder, también siento aquella semana que tuve que perder de clase,  aunque juro la recuperé perfectamente.
Relájate, todo saldrá bien.
Y ala… papá está gritando otra vez. No pienso hacerle caso. En cuanto sea mi cumpleaños, terminaré el curso en casa de una amiga. No lo aguanto, mamá… Soy incapaz de mirarle a la cara... Cada vez que intento aguantar la mirada, veo como te cogía y te…
 Pensar que hoy no estás aquí conmigo, por él, me hace maquinar cada noche, miles y miles de formas de matarle. Y sí, sigo diciendo que lo que hiciste era de cobarde. Pero comprendo el que no pudieras aguantar más...
Cuando encontraron tu cuerpo en la bañera, mi mente explotó, y ¿qué hizo papá? Echar unas malditas lágrimas delante de los polis y santas pascuas.
Qué asco de hombre.
Ahora sí que me voy… no te lo he contado, pero tengo un ojo morado.
No, no fue papá, pero oye, de muchas me he librado ya.
Me pegaron a la salida del instituto, diciendo que yo había chivado a la profesora de unas chuletas. No te preocupes, se fueron algunos con dos o tres moretones.
Sí, soy fuerte, sé manejármelas por este mundillo de caca. Y más desde que no estás.
Bueno, chao chao, mamá. ‘’

domingo, 14 de abril de 2013

La vista tras la ventana.

'' Se cerraron las puertas y ventanas de mi habitación. Con llave. Una gran llave. Y, ¿qué podía hacer? Daba vueltas por las sábanas, y éstas, parecían, cada vez, más alargadas y espesas. Parecía el mismo mar, enredándome en un oleaje de pensamientos sin pies ni cabeza.

  La noche era larga, y fuera de mis movidas sábanas, estaba el ambiente frío y quieto. Tenía que levantarme. No podía seguir haciendo la gamba ahí quieta. Y bueno, nunca mejor dicho.  El suelo sí que estaba frío, pero en la oscuridad no ves, como es lógico. Y mis zapatillas fueron consumidas por ésta. Me tocaba andar sin rumbo por mi habitación. Podía sentir como pisaba ciscos de algún bollo o galleta. Mi madre no me deja comer en mi habitación. No lo comprendo. ¿Por qué será?

  Mi mente reconoce haber creado toda esta situación, ¿Cómo me he podido dejar llevar? Nunca pensé llegar a este punto. Me doy pena. Asco, tal vez. Aunque este pensamiento varía mucho, es más, muchas veces, suelo ser un tanto creída.

  Espera, ¿qué es ese ruido? Ala, es mi cabeza que me ordena a seguir llorando. ¿Qué he hecho? ¿Por qué me hago esto a mí? Nunca le he hecho daño a nadie, nunca he mentido ni lo pienso hacer. ¿Por qué soy tan susceptible? Solo debería de importarme lo que me dice la gente que de verdad me quiere. Y, ¿cómo es que puedo llegar a pensar en todas estas cosas en un periodo de tiempo tan corto?

  Bueno, lo que sí, es que mi habitación parece un tanto enorme. Bueno, normal, ando en mudanzas. Solo queda mi colchón en el suelo, con una sábana vieja y Tod. Sí, mi querido perro achuchable.

  Sigo caminando, y ahora pienso en que hoy no he podido ducharme con las prisas. Pero, ¿qué prisas? No he salido de mi cuarto. No hay ni puertas ni ventanas para salir. Y cada vez, lo veo más chico. En nada no podré seguir caminando a mi libre albedrío.

  Soy una mierda. Parece que ya a nadie le importo. No hay nombres, ni hombres, ni perros en mi vida.

  Nunca he tenido un perro. Ni siquiera de peluche.

  Pero, ¿Por qué sigo llorando? Mi mente me nubla todo a mi alcance. No puedo distinguir la oscuridad de... de la nada. Es más, ¿Hay algo? Estoy en una habitación totalmente vacía. ¿Cómo he acabado aquí? Espera, ¿y si no hay nada? ¿Y si camino hacia el vacío? Mente, sé que estás ahí. No me la juegues otra vez, por favor. Tengo sentimientos, quiero tener un rumbo en mi vida. Quiero luchar por algo, sea lo que sea. Quiero quererme día tras día, y no me dejas. Sé que hay algo en mí, y ahí, ya estoy viendo algo de entre la oscuridad. Sigo caminando hacia ello.

  Mente, ¿no ves que puedo con esto? Seré capaz de encontrar mi camino, aunque me falle la voz, la vista, el tacto, el olfato...

  No, sigue todo nublado. ¿Y si estoy muerta? No recuerdo la última vez que estuve con alguien. Es más, no recuerdo haber conocido nunca a nadie. Estoy sola. Y todo me parece tan difícil...

  Escucho otra voz. Ésta es más clara y limpia. Escucho como me sostiene y me recuerda que hay algo. ¿Qué hago? ¿Debería dejarme llevar? Puede que me guíe, sea a donde sea, me guiará. Pero, ¿Y si me falla? Dejo de escuchar la voz durante escasos segundos, y vuelve a mí. ¿Por qué no me abandona? ¿Tanto hay en mí como para luchar? Veo. Veo algo. De entre la oscuridad, algo claro. Voy, no normal, corro.

  Surgen nuevas esperanzas. Sé que hay algo.

  Es Tod. Me mira indeciso. Le acaricio y sonrío. Vaya, ¿Qué clase de brujería es ésta? Hasta hace un instante, pensé que era un alma vagante, o un incorpóreo. Pero tengo labios. Y puedo moverlos. ''¡HOLA!''

  Hay un poco de eco. Entonces, ¿estoy en una habitación? Joder, y el suelo está hecho mierda.

  No sé qué hago de pie, pero me voy a la cama. Tengo sueño, y mañana será un gran día. Tengo que hacer unos trabajos para clase, y además, tengo que mostrar esta sonrisa que acabo de obtener.

Maldito perro, cómo me ama.''




martes, 12 de marzo de 2013

Miradas fijas.

Muchos de nosotros, en algún momento determinado de nuestras vidas, hemos sentido miedo. Miedo a perder a alguien, actuando, muchas veces, calmándonos, y otras, aumentando la rabia de ese miedo.

¿De dónde viene ese miedo? Pues bien, viene de la inseguridad ante la situación.

¿Qué se os pasa por la cabeza cuando veis a ese ser querido con otra persona sospechosa para nosotros? O bueno, no tiene que se sospechosa, puede ser perfectamente un cercano nuestro. Pensamos que esa persona nos arrebatará horas de charla, horas de risa, con ese ser querido. Pensamos que era persona, es incluso, mejor que nosotros, ya que vemos que nuestro ser querido ríe, como nunca lo ''ha hecho'' con nosotros.

Surgen celos.

Actuamos distantes, esperando a que sepan de nuestro estado de ánimo. Pero, ¿por qué tenemos la necesidad de sentirnos así?

Alguien que de verdad nos conoce, y nos quiere de verdad, lo ha demostrado y se ha esforzado, no creo que nos deje de lado. Pero, ¿Por qué pensamos totalmente lo contrario?

No nos queremos a nosotros mismos. Empezamos a cuestionarnos el por qué de tantas cosas, que al fin y al cabo, son tonterías.

¿Por qué debemos de tener celos? Al final de todo, no habrá nada. Todos se van, y al final, te enfrentas a la vida sola. No hay que tener celos de nadie, ¿vale la pena? ¿De verdad? Sentirte mal, enfadada, molesta, por alguien que lo está pasando bien. Si de verdad queremos a alguien, dejamos que sea feliz. ¿Que se lo pasa mejor con otra persona? Mira, pues si la quieres, respeta con quien esté.

Con lo bonito que es vivir, y parte de los años, nos amargamos como quien dice.


Y nada de señales ni p*****.




jueves, 7 de marzo de 2013

Amor.

Es bonito aceptar todo de una persona. Es hermoso soñar todos los días con ésta. Tenerlos de invitados en nuestros sueños.

¿Cuándo os dio un revuelo el corazón? ¿Cuándo os empezó a latir, cuándo os empezó a engañar?

Cada persona es un puñetero mundo, en el cual están incluidos las cosas positivas, y las cosas negativas. Pero, ¿Por qué aceptamos todo ello? ¿Tanto tenía en la sonrisa, capaz de hacernos soñar? Bueno, cada persona contiene valores maravillosos, otros, simplemente, no tienen palabras.

Y ya sí, el amor es la aceptación. Es el querer a alguien, simplemente, por como es.  Puede uno eructar de vez en cuando, rascarse donde no debe de forma descarada, puede que ni se peinen. Pero oye, estamos ahí, diciendo que los queremos. Que los queremos y que son hermosos de todas las maneras posibles existentes.  Y no creo que haya, cosa más bonita. Y no solo cuando quieres, porque ya, lo que hace que todo sea extremadamente perfecto, es ser querido. Y no de estos amores locos de 1 o 2 semanas. 

Para que haya amor, debe de haber relación. Debemos de conocer a quien nos de la tabarra día tras día, para decir que lo queremos. Es imposible querer a alguien sin conocerlo, al menos, cuando hablamos del sentido estricto de la palabra. Querer, es poder. Y si tú quieres, puedes conseguir muchas cosas. Puedes cambiar tantas... 




Dadle gracias a la canción, la maldita me ha hecho escribir. 

Y ahora, que levante la mano quien quiera hacer preguntas, quien quiera solicitar un tema del que quiere que le cuente mi punto de vista, estaré encantada.


Deje su comentario o no, si le ha gustado o no, si quiere preguntar o burlar después de la señal... ... ... ¡PÍ!